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Photo 10 10 / Flickr
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Cuatro conclusiones alarmantes sobre la educación en las contribuciones determinadas a nivel nacional

publicado 31 mayo 2022 actualizado 13 julio 2022
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La Internacional de la Educación (IE) presentó su Informe técnico sobre la ambición en materia de educación climática en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) celebrada en Glasgow el año pasado. El informe técnico exponía mi análisis de 95 contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN) actualizadas, revisadas o nuevas y la atención que estas prestan a la educación sobre el cambio climático como estrategia climática. En ese momento, el informe técnico reveló que se prestaba un grado alarmantemente bajo de atención a la educación sobre el cambio climático. Actualmente el número de CDN actualizadas, revisadas o nuevas se eleva a 133 (lo que representa aproximadamente el 70% de las Partes que han ratificado el Acuerdo de París), y lo que nos preocupaba en noviembre de 2021 ahora se ha convertido en un conjunto de conclusiones alarmantes.

Conclusión 1: Los países no prestan suficiente atención a la educación sobre el cambio climático

Solo 40 de las 133 CDN (menos de un tercio) mencionan la educación sobre el cambio climático. Ninguna insta a implantar la educación obligatoria sobre el cambio climático como estrategia para lograr las metas en materia de mitigación del cambio climático y adaptación al mismo. Se trata de una conclusión preocupante dado el papel central que desempeña la educación a la hora de generar conocimientos, competencias, actitudes y comportamientos necesarios para alcanzar las metas de mitigación del cambio climático y adaptación al mismo.

Sin embargo, una buena señal es que ha aumentado el número de CDN que hacen referencia a la educación (104) y a los niños y las niñas y las personas jóvenes (99) respecto de la primera ronda de CDN. No obstante, estas referencias son a menudo muy generales y es mucho más probable que sitúen a las personas jóvenes como un grupo vulnerable que como agentes del cambio.

Conclusión 2: Los países no se plantean fortalecer los sistemas educativos

Los países no vacilan en pedir cooperación y financiación internacionales para apoyar la aplicación de las medidas nacionales de lucha contra el cambio climático. Sin embargo, solo nueve CDN lo hacen en el contexto de reforzar las oportunidades de educación y formación que podrían crear capacidades técnicas y adaptativas importantes en el Gobierno y la sociedad civil. Además, solo dos CDN (Camboya y Myanmar) precisan que este apoyo financiero debe destinarse al sistema educativo. De nuevo, se trata de una tendencia preocupante habida cuenta de la crisis de aprendizaje, la cual se ha visto exacerbada por la pandemia de COVID-19.

De hecho, los países ignoran una parte interesada importante en la lucha contra el cambio climático: el personal docente y los educadores y las educadoras. Una encuesta reciente realizada por la IE y la UNESCO a 58.000 docentes en todo el mundo demuestra un interés muy alto en la educación sobre el cambio climático, pero también un nivel preocupante de obstáculos estructurales y sistémicos para llevarla a la práctica. Por ejemplo, aunque el 95% del personal docente considera que el cambio climático es una asignatura importante, menos del 40% realmente tiene la confianza suficiente para impartirla. Por desgracia, solo 12 CDN señalan la necesidad de formación para el personal docente y solo una (República Dominicana) pide que se ofrezcan oportunidades de desarrollo profesional que respondan a las necesidades del personal docente.

Conclusión 3: Los países continúan ignorando la forma en que invertir en la educación de las niñas puede contribuir a su estrategia climática

Solo 30 CDN mencionan a las niñas a pesar de los estudios y la labor mundial de promoción en torno a la función que la consecución de la igualdad de género en la educación puede desempeñar a la hora de aumentar la resiliencia al cambio climático y la capacidad de adaptación y de ayudar a los países a lograr sus metas en materia de mitigación y adaptación. Siete de estas CDN mencionan las niñas en el contexto de su educación, pero solo dos lo hacen en el marco de los debates sobre la educación sobre el cambio climático (Benín, Camboya, Chad, Comoras, Túnez*, Reino Unido y Venezuela*). Además, de los 30 países que el Índice de Educación de las Niñas y Retos Climáticos del Fondo de Malala ha identificado que tienen el mayor potencial de impactar en la educación de las niñas, solo cinco hacen referencia a las niñas (Benín, Chad, Malí, Mauritania y Togo). Hay mucho en juego si las CDN continúan ignorando las necesidades de las niñas, las cuales se encuentran entre los miembros de la sociedad más vulnerables en muchos países vulnerables al cambio climático.

Conclusión 4: Los países más responsables de la crisis climática no hablan de la educación sobre el cambio climático

De hecho, es más probable que los países pobres, los países menos responsables de las emisiones actuales, los países con las emisiones más bajas de carbono y los países más vulnerables a los efectos del cambio climático mencionen la educación sobre el cambio climático como estrategia climática en sus CDN que sus homólogos. Esto incluye países como Antigua y Barbuda, Nauru, la República de las Islas Marshall y Vanuatu, cuya existencia se ve amenazada por el aumento del nivel del mar y los ciclones y huracanes cada vez más frecuentes e intensos. Además, es más probable que los países con una mayor población juvenil y los países donde los niños y las niñas corren mayores riesgos climáticos, como Chad, la República Democrática del Congo y South Sudan, mencionen la educación sobre el cambio climático.

Ahora que los representantes de los países y la sociedad civil se preparan para las reuniones del Órgano Subsidiario de Ejecución (OSE 56) que se celebrarán en junio en Bonn (Alemania), los activistas y las activistas debe exigir que el sector de la educación se considere un sector importante en la lucha contra el cambio climático. Las partes interesadas de la educación deben comenzar a actuar como partes interesadas de la acción climática y las medidas educativas deben integrarse como medidas climáticas.

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Se puede descargar el Informe técnico sobre la ambición en materia de educación climática aqui.

Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.