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El Congreso prepara una estrategia de anti-comercialización

publicado 24 julio 2015 actualizado 25 julio 2015

La resolución sobre la privatización en y de la educación ha recibido un apoyo unánime en el Congreso Mundial de la Internacional de la Educación, dando paso a una nueva estrategia política orientada a la coordinación de respuestas globales y nacionales.

El Congreso de la Internacional de la Educación (IE), una asamblea decisoria cuatrienal que ha reunido a miles de participantes y delegados en Ottawa (Canadá), ha reconocido el riesgo que la privatización y la comercialización en y de la educación representan para la empresa pública de la educación. Esto ha quedado reflejado en los asuntos del Congreso, con la aprobación unánime de la resolución 1.1 en la cual se constata “con preocupación la cada vez mayor implicación y promoción de actores privados en la gobernanza de la educación (aportación, financiación, gestión y elaboración de políticas), a lo que se suman importantes desafíos en términos de acceso a la educación, equidad y calidad, y la falta de compromiso político respecto a la aportación y financiación de sistemas educativos públicos en muchos países de ingresos bajos y medios.”

¿Una educación asequible o que se beneficia de los pobres?

En una sesión temática muy concurrida, centrada en esta cuestión, cuatro líderes sindicales de Estados Unidos, Filipinas, Kenia y Brasil discutieron varios estudios de casos basados en sus respectivas experiencias nacionales, revelando los diferentes rostros de la privatización a escala mundial. Dichas experiencias fueron formuladas en el marco de un discurso de presentación sobre escuelas privadas de bajo coste, pronunciado por Prachi Srivastava, profesora de la Universidad de Ottawa, y realzadas a través de la perspectiva política de Angelo Gavrielatos, director del proyecto mundial contra el lucro en la educación, de la IE.

Prachi Srivastava, destacada especialista en instituciones educativas privadas de bajo coste, describió la proliferación de este tipo de instituciones en diversos países del Sur global, a raíz de lo cual se ha establecido una nueva tendencia mundial desde hace ya más de una década. Este negocio ha experimentado un cambio, y lo que en un principio habían sido escuelas privadas familiares ha desembocado en la entrada masiva en el mercado de las corporaciones transnacionales, creando una opaca red de inversores y grupos de interés.

Srivastava ha cuestionado el concepto “asequible” – que tanto anuncian estas instituciones y apoyan organizaciones como el Banco Mundial – como la vía para mejorar el acceso de las familias más pobres a la educación, en Estados donde la oferta pública educativa carece de medios y de implementación. La realidad demuestra que para enviar a un sólo niño a escuelas como Omega o Bridge se puede requerir una inversión económica de entre el 25% y el 50% de los ingresos de una familia.

De la estrategia global a la acción nacional

Wilson Sossion (KNUT, Kenia), Fatima da Silva (CNTE, Brasil), Francisca Castro (ACT, Filipinas) y Randi Weingarten (AFT, EE.UU.) han explicado la manera en que sus sindicatos están afrontando la tendencia a la privatización de la educación, desde la enseñanza preescolar hasta la superior.

Una de las tendencias más preocupantes es el desvío de fondos públicos para la financiación de proveedores privados, como sucede en Filipinas y en Brasil, que además se está viendo fomentada por las recomendaciones de órganos internacionales como el Banco Mundial, como ocurre en Kenia.

Randi Weingarten, Presidenta de la AFT, explicó que su sindicato, en coordinación con el NUT (Reino Unido), ha conseguido presionar al gigante Pearson del negocio de la educación, mediante una iniciativa de accionistas combinada con una exitosa campaña en las redes sociales.

Durante la sesión se hizo hincapié en la necesidad de diseñar estrategias que permitan llevar a cabo una coordinación a nivel mundial y nacional y que se basen en acciones de carácter industrial, mediático y jurídico, para lograr cumplir los objetivos de los proyectos. Los asistentes formularon una idea clave: la coordinación entre sindicatos y con otros actores políticos y de la sociedad civil es la única manera de crear una respuesta global que se está volviendo cada vez más urgente.